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Hipotermia y congelamiento

El objetivo de este blog es entregar información general sobre “medicina de montaña”; resolver algunas dudas para los que tienen formación en el tema y fundamentalmente, ser un estimulo para la constante formación y entrenamiento de quienes practicamos este hermoso deporte. 

            Lo primero que quisiera decirles, es que todo conocimiento involucra una responsabilidad; el saber qué hacer frente a un determinado evento, requiere de una formación adecuada y de un entrenamiento constante, el que debe ser adquirido responsablemente en cursos, talleres, seminarios, etc,  y que por mucho, sobrepasa los objetivos de este segmento.

Peligros en “alta montaña” 

              El solo hecho de estar vivo implica el riego de morir; la vida rutinaria nos recuerda este hecho a diario: accidentes, enfermedades, conflictos varios, etc. El montañismo no es una excepción y desde ya  permanecer en las montañas nos expone a un cierto riego.  Los peligros a los que nos veremos expuestos allí, derivan de dos fuentes: por una parte de la naturaleza inestable de las montañas y de su clima, “peligros objetivos”;  y por otro lado están los determinados por las actitudes y decisiones de los expedicionarios, “peligros subjetivos”.

               Haremos aquí una distinción importante: no es lo mismo “riesgo” que “peligro”.  El riesgo es algo que al menos parcialmente podemos controlar con una conducta adecuada, respeto y formación suficiente.  Los peligros objetivos siempre estarán allí y será nuestra responsabilidad reconocerlos y actuar adecuadamente para disminuir el riesgo.  La mejor manera de reconocer y evaluar adecuadamente los peligros es mediante el conocimiento profundo de la montaña en general, con TOOOOODO lo que esto implica, y en particular de la zona objetivo de nuestra salida

               Valga lo anterior para comenzar a conversar sobre algunos peligros a los que nos expondremos en el medio ambiente de montaña:

Frío        –           Altitud           –         Accidentes

        El Frío

         el problema esta determinado por varios factores, no solamente la baja temperatura absoluta, la que puede ser bastante benevolente si comparativamente nos exponemos a temperaturas menos extremas, pero en medio ambiente mas húmedos y con exposición a  vientos fuertes;  la “sensación térmica” es la protagonista cuando tratamos este tema.  De aquí los dos problemas más comunes a los que nos podemos ver enfrentados a causa del frío:  la hipotermia y el congelamiento. No son lo mismo ni en su patogenia, ni es su tratamiento ni en su evolución ni en su pronóstico.  Explico esto, pues es una duda bastante más recurrente de lo que se piensa. 

La Hipotermia es una pérdida generalizada de la temperatura corporal, por debajo de los 35º, debido a la exposición prolongada a un  medio ambiente frío.

Qué observaremos:  la persona tiembla incontrolablemente, esta confusa, no coordina bien sus movimientos, se niega a aceptar que algo va mal, para luego presentar apatía, palidez progresiva, disminución en su nivel de conciencia, coma y eventualmente la muerte. 

Como en todo nuestro quehacer, la prevención es lo más importante: ropa de abrigo adecuada y seca, ropa de cambio y los elementos necesarios para enfrentar un eventual vivac, por ejemplo.

Pero una vez que se presenta, habrá que dar el tratamiento adecuado. Y en relación a esto, como en otros temas, no hay consenso, pero daremos algunas directrices para evaluar y actuar.
La temperatura corporal normal es alrededor de los 37º con márgenes bastante pequeños, ya por debajo de los 36º se presentan los primeros signos y ya  bajo los 35º, éstos se vuelven muy evidentes. 

¿Qué hacer?

Hay que aportar calor al paciente!! El cómo hacerlo puede variar, pero lo que está claro es que debe retirarse la ropa húmeda, secar la humedad superficial del cuerpo y abrigar.  En un saco de dormir, con calor corporal, con bebidas calientes, si es sopa estará bien, si son bebidas azucaradas, mejor.  Habitualmente estas simples medidas aplicadas oportuna y adecuadamente, bastará para observar mejoras en el paciente. Con todo, hay que observar sus signos vitales y evaluar con la mayor objetividad posible su evolución.  El reposo prolongado es indispensable y evitar exponerlo al medio ambiente frío en el corto plazo es la conducta más segura. La evacuación, especialmente si debe ser un auto-rescate que expondrá al paciente nuevamente a un ambiente frío, es algo que deberá evaluarse muy detenidamente.

El Congelamiento es el enfriamiento agudo e insidioso de una región del cuerpo. La piel y los tejidos subyacentes se enfrían hasta congelarse (los fluidos se cristalizan), habitualmente afecta a las zonas del cuerpo que se encuentran más expuestas al medio ambiente: manos, pies, orejas, nariz y labios. En la literatura se pueden encontrar variadas clasificaciones, pero en general se observan lesiones leves desde piel enrojecida e hinchada, hasta la aparición de ampollas, para finalmente observar cambios de color en la piel que se torna oscura o francamente negruzca. Como siempre la prevención es lo que manda, protegerse con un equipo adecuado para la zona en que estaremos; guantes, gorros, máscara, calcetines adecuados, zapatos lo suficientemente holgados para evitar la sobrecompresión del pie, evitar la acumulación de humedad sobre la superficie de la piel y algo muy, muy importante: una adecuada hidratación.

Que observaremos:  aquí está el peligro del congelamiento, no da demasiados síntomas (lo que el paciente siente) y ocurre en zonas que estarán posiblemente cubiertas y serán signos (lo que los otros ven) difíciles de observar. De manera que debe atenderse cualquier síntoma de adormecimiento o cambio de coloración de la piel en las zonas señaladas anteriormente, aunque sean leves. Mantener movimiento constante de los dedos de pies y manos y tocarse con regularidad orejas y nariz para tener información de la sensibilidad de estas zonas. Si hay dudas, pide a tu cordada que te examine, el congelamiento es difícil de tratar y los buenos resultados son limitados en los casos más severos. Respecto a qué hacer hay mucha controversia, la que no es nuestra intención dilucidar aquí.  Debemos comprender que el objetivo final es evitar la necrosis del tejido (muerte celular), restableciendo la circulación que se ha visto interrumpida por el congelamiento de los fluidos (sangre y líquidos intra y extra celulares). Por otro lado, este procedimiento implica que una vez iniciado el proceso no deberá interrumpirse. Se debe proceder  lenta, gradual progresivamente y deberá asegurarse que se logro el objetivo; de manera, que detectado el problema, habrá que detener la progresión, armar campamento en un lugar seguro y comenzar el tratamiento. Hasta no llegar a este punto, la zona congelada podrá protegerse, pero el tratamiento en sí, deberá esperar hasta las condiciones descritas. 

Bueno, pero ¿cómo logramos restablecer la circulación sanguínea y procurar el descongelamiento? 

    ¿Que hacer?

Lo primero que hay que decir es que no siempre se puede lograr aquello y en los casos más severos, habrá que conformarse con acotar el daño. En rigor, las lesiones graves por congelamiento deben tratarse a la brevedad en un centro especializado y por personal idóneo, que por desgracia es escazo y no esta siempre a la mano, de manera que la prevención es, como siempre, la clave de un buen resultado.  ¿Qué hacer entonces?  Bien, una vez resguardado nuestro compañero afectado, habrá que retirar la ropa húmeda cuidadosamente, abrigarlo lo mejor posible, hidratarlo con liquidos calientes, calentar la zona afectada gradual y lentamente, NO FROTAR las zona congelada. Sumergir en liquidos tibios (30º- 40º) o cubrir con ropa previamente entibiada son las alternativas más “seguras”, una vez comenzado el procedimiento, deberá seguir hasta obtener el resultado planeado. Lo peor que puede hacer es un procedimiento incompleto, que se reinicia repetidamente. Si no está seguro de poder hacerlo bien, entonces cubrir la zona con algo de ropa tibia, proteger y evacuar al enfermo prontamente. El uso de cremas, unguentos, vendaje y otros para cubrir la zona afectada, desde mi criterio, deberá quedar restringido al personal calificado.

Un vendaje muy suave, no romper las ampollas si estan presentes, y dar antibioticos y antiinflamatorios por via oral podrían ser las maniobras finales de su participación en el tratamiento.

       Como resulta evidente, no es fácil lograr entrenamiento práctico sobre paciente para el tratamiento de estas lesiones (hipotermia y congelamiento) y la experiencia en general se adquiere in situ, lo que contraviene cualquier principio de educación médica. Regla que en el medio ambiente al que  nos exponemos, se vuelve algo más flexible. Sin embargo, hay un principio que no debemos quebrantar: si no esta seguro y entrenado para tratar a un compañero, es mejor hacer lo mínimo y evitar llevar a cabo maniobras que finalmente agraven la situación y empeoren el pronóstico. Como en la mayoría de los temas que analizaremos, seguir la regla general: no agravar las lesiones.

Prontamente podrás encontrar el desarrollo de otros temas relacionados con medicina de montaña y habrá una sección de preguntas que serán atendidas oportunamente por nuestros colaboradores.

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